#026 El Silencio También Tiene Cosas Que Decir

A veces el silencio no es pausa, es un personaje secundario tomando el protagonismo cuando tú estás demasiado ocupada sobreviviendo.

Últimamente siento que el mundo está en modo lofi lluvia con eco existencial, y yo ando ahí, intentando distinguir si el silencio me abraza o me juzga pasivo-agresivamente. En mi defensa, he estado ocupada siendo una mujer con ansiedad que intenta vivir sin añadir más pestañas a su buscador.

Entre todo esto, descubrí que callarme no era rendirme. Era escuchar la parte de mí que habla bajito porque está harta de que la interrumpan. Spoiler: tiene takes mejores que cualquier gurú de TikTok con aro de luz.

Libros que leí

“The Seven Year Slip” – Ashley Poston

Clementine, una mujer que hereda el apartamento de su tía y descubre que ese lugar tiene un truco mágico y a veces le pasa a alguien que vive allí. Una noche aparece Ione, un chef encantador y lleno de sueños, y Clementine se encuentra viviendo una historia que no encaja con su línea temporal.

“Valle Inquietante” – Anna Wiener

Una joven editora cansada de salarios miserables y expectativas absurdas, migra a Silicon Valley buscando estabilidad. Lo que encuentra es un ecosistema donde la idealización del “cambiar el mundo” convive con prácticas laborales tóxicas, manipulación de datos y una cultura masculina que roza lo paródico.

Recetas Que Probé

No voy a negar que la primera vez que intenté hacer pasta fue un desastre noble, aunque B (muy educado) dijo que había quedado “divina”. Esta vez seguí esta receta y, con los implementos correctos, salió realmente deliciosa.

Hay comidas que saben a abrazo, aunque no quieras admitirlo. La primera vez que probé Bibimbap estaba triste, y no supe si estaba delicioso o si simplemente me sostuvo un rato. Lo repetí, sin tristeza de por medio, y confirmé que sí: es una de esas recetas que mezclan sabor, textura y un poquito de magia. Un bowl cálido que ordena el mundo aunque sea por diez minutos.

Planes y Experiencias

  • Un día me saturé tanto que mi cerebro decidió que la solución era purgar objetos. Terminé botando tres cajas enteras como si así pudiera hacer espacio también en mi cabeza. Cero arrepentimiento… por ahora.

  • Fui a tiendas de discos. Y sí, cada vez que entro siento nostalgia: quedan pocas. Caminar entre estantes, ver portadas rarísimas, leer nombres que no conozco… es una de esas tristezas bonitas que te recuerdan que antes descubríamos música con las manos, no con un algoritmo.

Hallazgos Variados

  • Serie: Stranger Things. Ya estrenaron la última temporada. Sé que muchos tienen sentimientos encontrados, pero yo le tengo un cariño especial: fue la segunda serie que vi con B, y algo de esa nostalgia me hace verla con otros ojos.

  • Objeto tonto que amo: Un tocadiscos que no funciona. Sí, está muerto, inerte, decorativo… pero cada vez que lo veo siento una especie de alegría rara, como si prometiera música que todavía no va a sonar.

He estado pensando en cómo el silencio no siempre es un vacío sino una oportunidad para escuchar lo que queda cuando todo lo demás se cae. Lo que decimos cuando dejamos de intentar decir algo brillante o útil.

Callarse es incómodo porque no puedes esconderte detrás del ruido. Es ahí donde salen las dudas, las ganas, las heridas que uno guarda como archivos .zip, pero también salen las verdades miniatura: las que te sostienen sin pedir aplausos.

Descubrí que cuando paro, aunque sea un ratito, puedo escuchar a la versión de mí que no está cansada de actuar. La que quiere tranquilidad, no validación. La que escribe aunque nadie lea. La que solo existe porque sí, y eso… eso me hace querer quedarme.

Favorito Destacado

Mi cobija con mangas.

Hay objetos que no son objetos: son refugios. Esta cobija es eso para mí. Llegó a mi vida el invierno pasado y desde entonces es básicamente mi segunda piel. En casa es territorio en disputa: humanos y perras entramos en modo competencia por ver quién la usa.

¿Cuál es el silencio que más te ha enseñado últimamente?

Gracias por estar aquí, incluso cuando yo ni sé muy bien dónde estoy.

Ojalá este pedacito de quietud te acompañe un rato.

Nos vemos en el próximo.

salu2,

A.