#045 Pendientes Que Se Ríen De Mí, Pero Igual Los Anoto

Tengo un correo sin responder desde hace tres semanas. Esta mañana lo anoté en mi lista de pendientes. Por cuarta vez. En algún lugar del universo, ese correo ya aceptó su destino. Yo todavía no.

Tengo una relación complicada con mis pendientes. No en el sentido de que no los hago, sino en el sentido de que los anoto con un entusiasmo completamente desproporcionado para la cantidad de veces que los completo. Notion, el teléfono, una libreta física por si acaso, notas de voz cuando voy caminando y tengo las manos ocupadas. Múltiples sistemas, mismos pendientes, rotando eternamente entre plataformas como si cambiar de aplicación fuera a cambiar mi relación con la procrastinación.

No lo cambia. Lo he verificado empíricamente.

Y aun así, esta semana tranquila, sin grandes eventos ni crisis que atender, me senté a hacer mi lista del día con el mismo ritual de siempre. Escribí todo. Hasta las cosas que sé, con certeza científica, que no voy a hacer hoy. Las anoté igual. Porque hay algo en el acto de escribirlas que se siente como progreso aunque no lo sea. Como si la lista fuera el plan y el plan fuera suficiente.

Spoiler: el plan no es suficiente. Pero la lista igual se ve muy bien.

Biblioteca digital

“Veinticuatro Hora En La Vida De Una Mujer” – Stefan Zweig

Una viuda inglesa respetable confiesa algo que nunca le ha contado a nadie. Stefan Zweig toma ese tiempo ridículamente corto y lo convierte en un estudio feroz e íntimo sobre la obsesión, el deseo y esa parte de nosotras que creemos tener completamente controlada hasta que de repente no. Una novela corta que se lee en una tarde y se queda dando vueltas en la cabeza mucho más tiempo del esperado.

“The Night We Met” – Abby Jimenez

Una decisión de segundos después de un concierto ¿con quién te vas a casa? y Larissa elige al tipo equivocado. O mejor dicho: elige al novio cuando el amor de su vida era el mejor amigo del novio. The Night We Met es slow burn puro con un nivel de yearning que físicamente duele, co-crianza de un perro ligeramente desquiciado incluida.

Recetas para guardar

No voy a confirmar ni a negar que comí esto dos días seguidos. Lo que sí puedo decir es que la textura es de esas que no sabes cómo describir hasta que la pruebas, y que todo junto, la salsa, el picante, funciona de una manera que no tiene explicación lógica pero tampoco la necesita.

El calor está llegando y mi cocina ya está tomando decisiones en consecuencia. Estos spring rolls son exactamente lo que necesitas cuando no quieres encender el horno pero tampoco quieres comer aburrido. Frescos, ligeros, y lo mejor es que puedes cambiar la proteína y el relleno según lo que tengas, lo que quieras o lo que el mercado decida ese día.

Momentos que merecieron pausa

  • Hacer algo completamente analógico una hora. Sin pantallas, sin listas digitales, sin apps de productividad. Solo tú y el aburrimiento creativo de no tener nada que scrollear.

Lo que iluminó la semana

  • Serie: The Testaments — La continuación de The Handmaid's Tale, y el primer capítulo hace exactamente lo que tiene que hacer: incomodarte desde el primer minuto, igual que su precuela, igual que el libro, igual que Margaret Atwood lleva haciendo toda su carrera. Ya leí el libro, así que en teoría sé lo que viene. Pero después de lo que pasó con The Last Thing He Told Me, he aprendido que saber el libro no garantiza nada. Estoy mirando con atención.

Lo más gracioso de mis pendientes no es que no los haga. Es la narrativa que construyo alrededor de cada uno para justificar por qué siguen ahí.

El correo sin responder: "es que necesito concentración para responderlo bien". Llevan tres semanas esperando mi concentración óptima. Siguen esperando. El cajón sin organizar: "es que cuando lo haga lo quiero hacer bien del todo". Lleva dos años esperando ese nivel de compromiso. El libro a medias: "es que estoy esperando el momento correcto para retomarlo". El momento correcto, aparentemente, tiene una agenda muy ocupada.

Cada pendiente tiene su excusa y cada excusa tiene su propia lógica interna perfectamente coherente. Soy, básicamente, una abogada defensora de mis propias tareas incompletas.

Y aun así los anoto. Todos los días. Con bullet points y todo. Porque en el fondo, debajo del humor y la procrastinación y los tres sistemas de organización que no funcionan, anotar algo es una forma pequeña de decir: esto todavía me importa. Aunque no lo haga hoy. Aunque no lo haga esta semana. Aunque ese correo cumpla un mes sin respuesta.

La lista no es un registro de lo que hago. Es un registro de lo que sigo queriendo hacer. Y eso, de alguna forma retorcida y completamente mía, también cuenta.

Favorito destacado

Dejar un pendiente sin anotar 

Solo este. Solo uno. Ver qué pasa. Vivir con la incertidumbre de que existe pero no está en ninguna lista. Ejercicio avanzado, no recomendado para principiantes.

¿Cuál es el pendiente más viejo de tu lista que sigues anotando aunque sabes perfectamente que hoy tampoco lo vas a hacer? 

Necesito saber que no soy la única con un correo de tres semanas mirándome fijo.

Gracias por aparecer por aquí cada semana aunque probablemente también tengas este newsletter en tu lista de "leer cuando tenga tiempo".

Nos leemos la próxima semana.

A.