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#048 Nos Vimos, Nos Contamos Todo Y Aún Así Quedó Algo Sin Decir
Pasé días con mis mejores amigas contándonos todo. Llegué a casa y coordinamos la siguiente llamada. Con algunas personas el tiempo nunca alcanza y eso, curiosamente, es la mejor señal de que son las correctas.
Esta semana fui a Portugal con mis mejores amigas. No hubo itinerario ambicioso ni lista de must-sees ejecutada con precisión. Hubo planes sencillos, conversaciones largas, ese ritmo específico que solo existe cuando estás con personas que te conocen de verdad y no tienes que explicar nada desde el principio.
Nos pusimos al día. O eso intentamos. Porque ponerse al día con las personas que importan no es un proceso lineal ni eficiente. Es más bien una conversación que empieza en un lugar y termina en otro completamente distinto, que salta entre temas sin pedir permiso, que a veces se queda en silencio y está bien. Estuvimos días haciendo exactamente eso. Y aun así, en el aeropuerto de vuelta, sabíamos que habíamos apenas rozado la superficie.
No por falta de ganas. Solo por falta de tiempo. Porque con algunas personas siempre vas a necesitar más tiempo del que tienes.
Biblioteca digital
“This Is Going to Hurt” – Adam Kay
Adam Kay era médico obstetra y llevaba un diario. Lo que anotaba ahí, las guardias de 97 horas, los pacientes, los momentos absurdos, los devastadores y así nació este libro. Es hilarante y desgarrador en proporciones iguales, a veces en la misma página, a veces en la misma frase. Te ríes mucho y luego de repente algo te golpea en el pecho y no sabes muy bien cómo procesar la transición. | ![]() |
“Martyr!” – Kaveh Akbar
Cyrus es un poeta en recuperación, obsesionado con la muerte y con los mártires, personas que eligieron morir por algo en lo que creían. Su madre murió en un accidente de avión cuando era bebé. O eso le dijeron. Es una novela sobre el duelo, la adicción, la identidad iraní-americana y esa pregunta que te persigue cuando no encuentras razón suficiente para estar aquí | ![]() |
Recetas para guardar
Semana sin cocina, sin remordimientos. Pero a cambio te dejo algo que vale más que una receta: si algún día vas a Porto, la Francesinha no es opcional. No es una sugerencia, no es un "si tienes tiempo", es una parada obligatoria sin excepciones. Todavía pienso en ella y no sé cuándo voy a dejar de hacerlo. Puede que nunca.
Momentos que merecieron pausa
Cantar en el carro está bien. Gritar canciones en el carro es otra categoría completamente diferente. No es lo mismo y quien diga que sí no lo ha hecho bien. Hay algo en soltar la voz a volumen máximo con la música a tope que resetea algo por dentro. No es cantar, es catarsis. Y es completamente gratis.
Hay algo que pasa cuando de adulto vuelves a algo que hacías de niño, se siente igual pero mejor porque ahora lo elegiste tú. Terminé en carros chocones y en go-kart riéndome hasta que los cachetes me dolían, sin ninguna elegancia y sin ningún remordimiento. El detalle adicional es que no tengo carné de conducir, así que técnicamente esta fue mi experiencia más cercana al volante y fue en un circuito. No hay mejor manera.
Lo que iluminó la semana
Serie: Margo's Got Money Troubles — Una estudiante, una relación con su profesor, un embarazo, la decisión de ser madre soltera y los problemas de dinero que vienen con todo eso. Hasta aquí suena a algo que ya conoces. La diferencia está en cómo encuentra la solución, que no voy a contar porque es exactamente lo que hace que valga la pena. Un elenco increíble y un tema que en las manos equivocadas sería un chiste y aquí no lo es en ningún momento.
Canción: Sí, sé que nunca recomiendo canciones por aquí. Pero esto no podía quedarse sin mención. Si alguna vez necesitas una canción para gritar con tus amigas a volumen irresponsable, La Perla de La Rosalía es la respuesta. No hay contexto adicional necesario, solo ponla y déjala hacer su trabajo.
Hay una cosa específica sobre los reencuentros con las personas que quieres: te recuerdan quién eres cuando no estás gestionando nada. Cuando no eres la versión de trabajo, ni la versión de redes, ni la versión que tiene todo más o menos bajo control. Cuando eres simplemente tú, con tus historias a medias y tus pensamientos sin editar y tus carcajadas en momentos completamente inapropiados.
Esa versión necesita de esas personas para existir. Y cuando llevas tiempo sin verlas, sin ese espacio específico, ni siquiera te das cuenta de cuánto la habías guardado.
Lo que quedó sin decir esta semana no fue nada urgente ni nada que cambiara nada. Fueron las cosas que necesitan más tiempo del que tienen los viajes cortos. Las conversaciones que empiezan cuando ya es tarde y que se interrumpen porque el día siguiente existe. Las cosas que guardas mentalmente con un "esto te lo cuento mejor cuando hablemos" y que se acumulan hasta que por fin tienes a esa persona enfrente y aun así el tiempo se acaba antes.
Por eso la llamada de vuelta a casa. No como resumen del viaje sino como continuación. Como decir: no terminamos, solo hicimos una pausa.
Con las personas correctas siempre estás en medio de una conversación que nunca termina del todo. Y eso, esta semana, fue lo más bonito que me pasó.
Favorito destacado
Clases de mosaico
Fuimos a aprender mosaicos. Eso era todo el plan. Nadie nos avisó que íbamos a terminar llorando, conectando de maneras que no esperábamos y sintiendo cosas que no estaban en el programa. Fue risas, aprendizaje y de esas conversaciones que solo pasan cuando estás con las personas correctas en el momento correcto. Un rato donde el mundo afuera simplemente no existía. A veces la mejor terapia viene disfrazada de manualidades.
¿Tienes personas con las que siempre queda algo sin decir, no importa cuánto tiempo pasen juntas?
Esas son las que hay que guardar bien. Las que hacen que el tiempo nunca alcance son las más importantes.
Esta semana fue de esas que recuerdas no por lo que pasó sino por cómo te hizo sentir. Gracias por aparecer por aquí cada semana mientras yo aparezco también, contándote lo que puedo en el tiempo que tenemos.
Nos leemos la próxima semana.
A.


