#049 Esta Semana Me Ganó. El Resumen En 3 Minutos

Esta semana tuve un momento de invencible y la lluvia lo interrumpió. Literalmente. Salí de cerámica sintiéndome bien y llegué a casa goteando. No fue metáfora. Fue agua real. Y fue el resumen perfecto de cómo estuvo todo.

Voy a ser honesta: esta semana fue demasiado. No de una forma dramática ni con una crisis identificable. Simplemente fue demasiado de todo junto. Las tareas del hogar que se acumulan sin pedir permiso y que nadie aplaude cuando las haces pero que aparecen multiplicadas cuando decides ignorarlas.

Los días que desde el principio se sienten en tu contra, como si el universo hubiera agendado pequeños obstáculos cada dos horas solo para ver cómo reaccionas. El cansancio que no tiene una razón específica pero que igual está ahí, instalado, ocupando espacio.

Esa clase de semana.

Y aun así, en medio de todo eso, algo fue diferente. Llegué a casa empapada después de cerámica y en lugar de sentirme miserable, cosa que en otro momento hubiera sido completamente garantizada, me reí. No inmediatamente, no voy a mentir. Primero me sentí horrible. Pero luego me reí. Y eso, para quien me conoce, es evidencia de algo que está cambiando despacio y sin anunciarlo.

Biblioteca digital

“The Housemaid” – Freida McFadden

Millie necesita trabajo desesperadamente y acepta el puesto de empleada doméstica en una mansión perfecta con una familia perfecta. Es un thriller doméstico que se lee en una sentada, del tipo que sabes que algo está muy mal desde la primera página pero no puedes descifrar exactamente qué ni quién hasta que te lo revelan en el momento exacto en que más duele. Si estás buscando un libro que te saque del bloqueo lector, esta es tu señal.

“Metafísica de los tubos” – Amélie Nothomb

La narradora es Dios. O eso cree. Durante los primeros dos años de su vida no hace nada, no llora, no se mueve, no quiere nada, hasta que prueba el chocolate y de repente decide existir. Amélie Nothomb escribiendo sobre su propia infancia en Japón con una voz tan extraña, tan segura de sí misma y tan divertida que no sabes si reírte o quedarte con la boca abierta.

Recetas para guardar

A estas alturas creo que no es un secreto que la pasta y yo tenemos una relación seria y comprometida. Y con el calor llegando, las ensaladas de pasta entran oficialmente en temporada. Esta es la primera de lo que podría convertirse en una serie, aviso con tiempo.

Cocinar en batch y congelar es uno de mis lenguajes del amor hacia mi yo futuro. Cuando encuentro una receta que lo permite, no hay mucho que pensar. Esta combinación de miel y ajo con pollo es de esas que no hubieras inventado sola pero cuando la pruebas entiendes completamente por qué existe.

Momentos que merecieron pausa

  • Pasar una tarde en bici. Tenía años sin subirme a una bici y eso era información que debí haber considerado antes de alquilar una con tanta confianza. B y yo decidimos recorrer la ciudad y lo que siguió fue una mezcla de adrenalina, varios momentos donde el suelo estuvo muy cerca y más equilibrio del que esperaba encontrar. Llegar a la playa y sentarme ahí después de todo eso fue uno de esos finales que justifican completamente el proceso.

  • Organizar el calendario. Tengo dos problemas documentados: muchos compromisos y una relación complicada con la palabra no. La solución que encontré no fue aprender a decir no, fue organizar todo lo que queda del año en un calendario para por lo menos poder ver el panorama completo y reaccionar con algo de dignidad. No es la solución perfecta pero es la mía y por ahora funciona.

Lo que iluminó la semana

  • Documental: Stolen Youth: Inside the Cult at Sarah Lawrence — De esos documentales que te dejan pensando mucho después de que termina. No es fácil de ver, pero es importante. Habla de relaciones de poder, de soledad, de cómo la vulnerabilidad puede ser usada en tu contra de maneras que no siempre reconoces a tiempo. Y lo más inquietante es el recordatorio de que los cultos no necesitan un desierto ni una secta tradicional. A veces solo necesitan una universidad y las personas correctas en el momento equivocado.

  • Disco: The Art of Loving — Hace varios newsletters te conté que tenía un tocadiscos que no funcionaba. Ya funciona. Escuchar un disco completo se ha vuelto un ritual y este de Olivia Dean es el que más he escuchado.

Hay semanas que te ganan. No hay forma más honesta de decirlo. No todas las semanas son de crecimiento ni de aprendizaje ni de versiones mejoradas de ti misma. Algunas simplemente te pasan por encima y lo único que puedes hacer es llegar al final y decir: sobreviví. Eso cuenta.

Pero esta semana, que me ganó en varios frentes simultáneos, también tuvo algo que no esperaba: momentos donde la versión de mí de hace un tiempo hubiera reaccionado completamente diferente. Mojarme hasta los huesos camino a casa hubiera sido, en otro momento, lo peor que podía pasarme ese día.

El tipo de cosa que arruina el resto. Y esta vez no lo fue. Fue incómodo, fue ridículo, fue exactamente el tipo de situación que no necesitaba. Y también fue, de alguna forma que no sé explicar del todo, un poco divertido.

No sé si eso es resiliencia o simplemente que el cansancio llegó a un punto donde ya no queda energía para el drama. Probablemente las dos. Pero igual lo anoto como progreso.

Favorito destacado

Mis primeras piezas de cerámica

Recibí mis primeras piezas y no sabía si iban a sobrevivir, ni si saldría algo medianamente útil. Pero lo logré. Son dos piezas reales, hechas con mis manos, que existen en el mundo físico y funcionan. No te voy a mostrar fotos todavía porque me da pena, pero el orgullo está ahí.

¿Hubo algún momento esta semana en que reaccionaste diferente a como lo hubieras hecho antes? ¿Uno pequeño que igual notaste? 

Esta semana me ganó. Lo admito sin drama y sin acta de rendición. Pero llegué al final de pie, empapada en algún punto, riéndome cuando pude y sobreviviendo cuando no.

Nos leemos la próxima semana.

A.